River empató en Tucumán y perdió el título ante Boca en la última fecha de la Superliga
Era cuestión de que las rachas malas (para Boca), y las buenas (para River), en algún momento terminaran. Lo tuvo aquel fantástico Boca de Carlos Bianchi, y también lo tendrá o comenzará a ser más «humano», el River de Marcelo Gallardo. El local lo buscó. El gol temprano de Atlético que llegó a la Bombonera como una ola, lo terminó de confundir. El equipo no tuvo la claridad de otros momentos, pero es lógico, porque las finales, aunque esta no haya sido directa, son para ganar. No se analizan, se viven, se sienten, y se piensa realmente poco. La realidad marcó que este Boca de Miguel Russo completó de la mejor manera un campeonato que lo arrancó Gustavo Alfaro, quien también (críticas aparte), aportó su granito de arena para que Boca se consagrara campeón de la Superliga.
No mucho más podemos contar de lo que fue el partido. En esto de sentir más que analizar, Boca buscó como siempre, por los caminos acostumbrados con Russo, pero encontró en Gimnasia un rival que dio más de lo que muchos creían, creíamos. Supo como tapar a los futbolistas de Boca, y si bien la segunda parte de esta historia que es atacar, no lo hizo bien; sí marcó en el medio de tal manera que al local le costó un montón llegar al arco de Gimnasia.
De la mano del empate de River ante Atlético Tucumán en el primer tiempo, Boca se fue al vestuario preocupado, como no encontrando respuestas. Y el complemento fue muy parecido al primero. El Xeneize no tuvo la movilidad suficiente. Los volantes no rompían línea y todo se hacía muy cadencioso.
El final puso a River en un empate ante Atlético Tucumán (1 a 1) y a Boca ganador por 1 a 0 ante el Gimnasia de Diego Maradona. De esta manera el título se fue para la Bombonera.
