Nada por lo que matar o morir…
Pensamos que aquello que se intenta comprender desde la neurociencia debe tener siempre presente el punto de vista de lo vivido en primera persona. Para comprendernos a nosotros mismos y entre nosotros, es necesario comenzar por escucharnos.
Historias como la de José María y Alejandro, merecen ser escuchadas en todos los rincones de nuestro planeta. Es la historia de dos adolescentes que, siendo todavía menores de edad, fueron enviados como soldados a la Guerra en las Islas Malvinas. Sin instrucción, sin que nadie los hubiese preparado para lo que iban a vivir. Sesenta y seis ‘cortos días y largas noches’, sin comida, sin un lugar para dormir, sin baños, sin abrigo, sin refugio. Entre disparos desde aviones y bombardeos desde barcos, solos… Y de la mañana a la noche, vuelta a su vida ‘habitual’.
¿Se lo pueden imaginar? Los animamos a que escuchen la historia de José María y Alejandro 35 años después de aquella Guerra, de la mano del primero, José María Rodríguez.
Evolutivamente, la exposición al peligro sólo duraba unos minutos, antes de que el individuo escapase o sucumbiese a la amenaza a su integridad y bienestar (estrés). La respuesta al estrés desencadenada en ese momento está dirigida a salvar nuestra vida. Moviliza nuestra atención, nuestros músculos, nuestro metabolismo, nuestro sistema cardiovascular, para sacarnos rápidamente del peligro. Tras escapar, cuando se vuelve a la calma tras esos breves minutos de peligro, el cuerpo sale del modo lucha o huida para descansar y recuperarse. Nuestro cuerpo no evolucionó para responder ante amenazas que durasen más allá de unos minutos. Por ese motivo, la activación prolongada de la respuesta al estrés desencadena una sobrecarga en nuestro organismo, que experimentará agotamiento y desgaste a nivel psicológico, cardiovascular, metabólico, inmunológico, pérdida de masa ósea…
Al mismo tiempo, la duración de estados de alerta e hipervigilancia puede extenderse, y la puesta en contexto de lo que percibimos, junto con la adaptación a los cambios en nuestro entorno, puede retrasarse. Cuanto mayor sea la intensidad de la amenaza, su duración, la dificultad de recuperar el control y la previsibilidad, mayor será la sobrecarga. Si de por sí, esta sobrecarga puede desencadenar efectos perjudiciales a largo plazo, cuando afecta a adolescentes, su impacto negativo puede ser aún mayor. A los 18 años, el cerebro aún se está desarrollando.
Especialmente, las regiones cerebrales implicadas en la regulación de la atención, los estados de alerta, del reconocimiento y extinción de amenazas, la toma de decisiones, la planificación, la regulación emocional y la comunicación con nuestro sistema cardiovascular, visceral y neuroendocrino, se desarrollan hasta pasados los 25 años de edad.
Por ese motivo, la exposición a situaciones tan tremendamente peligrosas como las vividas durante una guerra, especialmente durante la infancia y adolescencia, puede cambiar el curso del desarrollo y maduración fisiológica, desencadenando dificultades y cicatrices que pueden persistir durante muchos años. Cicatrices que se pueden ir curando, poco a poco, con hábitos saludables y compasivos, repensando nuestro papel en nuestra historia, con el apoyo, el cariño y la ayuda de personas en las que confiemos y también la guía y acompañamiento de profesionales sensibles, empáticos y con formación en situaciones traumáticas, que nos ayuden a reprocesar lo vivido.
Esperamos que el acercamiento a la comprensión del sufrimiento, el dolor y las dificultades desencadenadas por lo vivido durante una guerra, y, sobre todo, la escucha de las reflexiones de José María Rodríguez, nos ayuden a no olvidar nunca que no hay nada que justifique mandar a nadie (niños, adolescentes o adultos) a matar, morir, ni sufrir durante años tras el fin de esa guerra. (Fuente: página de Neurociencia de Facebook)
José María Rodríguez
Hola, luego de más de 35 años de trabajar el tema de la guerra de Malvinas, fui cambiando mi forma de pensar…Así como cambió como nos llamamos o nos llaman:
Nada
Locos de la guerra
Excombatientes
Veteranos de guerra
Héroes.
Transité todos los peldaños y me dí cuenta que fui Víctima.
Los invito a ver la charla TEDx titulada
NADA POR LO QUE MATAR O MORIR (gracias Lennon)
en Youtube….

