6 mayo, 2026

El regreso de la sandunga

ARGENTINOS JR. RIVER foto MARCELO CARROLL

Por Marcial Biageti

Ya se sabe que en estos tiempos las alegrías además de escasas, son breves. Pero como la ilusión siempre está es que le habíamos puesto fichas al Presidente Alberto Fernández. Hablamos de la oportunidad, de ponerse por encima de la grieta, de acercar los antagonismos frente a la emergencia.

Duró lo que duran las ilusiones en tiempo de crisis. En una semana regresó al escalón desde donde salió, con el agregado de hacer más tenues las esperanzas. Primero fue notoria la sobreactuación que algunos opositores califican como “nestorización”, en recuerdo al modelo que prohijó a Alberto Fernández como funcionario encumbrado. Se hace alusión a un exceso de protagonismo, sin tener en cuenta la mirada del otro, que si es distinta pasa a categoría de enemigo. El exceso se traslada a la palabra: idiota, miserable, canalla, descerebrado. Si prescindiéramos de la imagen bien podría ser una muestra del bagaje comunicacional de un barra brava del fútbol.

Idiota es un surfer volado que vive otra realidad seguramente no solo en el contexto de la pandemia, miserables son los empresarios que según máxima autoridad no se hacen cargo de la emergencia. Canallas y descerebrados son los que miran para el costado en medio de tan necesaria solidaridad.

El Presidente recibió la respuesta acorde con los tiempos de la tecnología, en vivo y en directo: el miserable sos vos Alberto lo apostrofó un empresario. Pero más allá de la retórica y de la pirotecnia verbal que pone en marcha el Presidente, el mayor impacto vino por un acto de gobierno como fue acompañar al líder de los camioneros Hugo Moyano en la re inauguración de un Hospital de la Obra Social del Gremio. Cuando decimos acompañar se incluye el aporte y pago extraordinarios, no por la cifra que es millonaria, sino porque es una decisión exclusiva para Moyano y su gremio.

En su desmesurada verborragia Fernández explicó a modo de elogio que a Moyano los patrones no lo quieren porque lo ven como un enemigo de la actividad. Con semejante concepción del conflicto nos quedan escasas esperanzas de como encarará la solución de los grandes conflictos que día a día enfrenta un Presidente. De unión ni hablar, y la grieta que duerma tranquila.

Reiteramos, duró poco la ilusión, al menos desde nuestra visión. Seguimos; el intento de avanzar sobre la actividad privada de la salud duró menos de un día, y una vez más el Ministro de Salud Ginés González García debió recular haciendo realidad una de las grandes obsesiones que tiene que es bajar de peso. Ya no deberá preocuparse porque el día de hoy pesa menos que una bolsa de plumas. Solo puede aspirar a un desplazamiento digno si da positivo del coronavirus, de lo contrario será asociado por siempre a sus errores en la coyuntura.

Los funcionarios de la Casa Rosada que hablan de la pobreza como si fueran licenciados en el tema demostraron su percepción de la realidad, y de la marginalidad, haciendo que luego de dos semanas sin bancos jubilados y pensionados de AUH confluyan en los bancos en plena Cuarentena Obligatoria y no se cuantas cosas más que decretó el gobierno nacional. Hasta seis cuadras de personas de mayor riesgo con siete horas de cola para cobrar. El principal incumplidor de su propia ley es el gobierno, al que replicando la retórica presidencial le cabría la calificación de idiota y miserable. Aunque bien remunerado, sin interrupción de sus ingresos.

Veamos. Sin control por la emergencia el Nieto de Antonio Cafiero le destinó a Tristán Bauer, Ministro de Cultura mil setecientos millones de pesos para aplicar a Tecnópolis y el Centro Cultural Kirchner. Un poco más que al Malbrán. El Nieto de Cafiero le mandó cuatrocientos setenta y seis millones al Hospital de Calafate que tiene seis infectados a la fecha. Unos cinco millones de dólares, cifra que a esta altura se ha convertido en una especie de Unidad Monetaria del kirchnerismo y su familia. La frutilla sobre el postre, al ex colega en la Jefatura de Gabinete, Aníbal Fernández que administra Yacimientos Río Turbio, el Nieto destinó mil ciento noventa millones, que seguramente se aplicarán a salarios, porque la extracción de carbón está paralizada.

Alberto Fernández se ha declarado seguidor del fútbol. En ese plano inició su gestión como equipo de mitad de tabla, su amado Argentino Juniors. Hace un mes parecía Boca o River. Diez días atrás lo teníamos para la Selección Nacional. Regresó a Argentinos Juniors, y a remarla. Es lo que nos toca.

La sandunga está a pleno, de regreso, vivita y coleando, entendida como fiesta o parranda. Se trata de una danza popular de los estados del sur de México, Chiapas, Oaxaca y de Guatemala. A diferencia de esta reiterada sandunga criolla aquella de Centroamérica es más simbólica y ceremoniosa. La nuestra es, como no podía ser de otra manera, algo más descontracturada e informal.

Como la gente no come vidrio enfoca su malestar sobre los funcionarios que a esta altura debieran asumir que se está ante un polvorín. Unos pocos lo captaron y bajaron sus sueldos. Es un comienzo, pero no alcanza. Los tres poderes con sus remuneraciones y gastos tendrán que hacer algo concreto y permanente. A modo de ejemplo, el progresista y dúctil senador Pino Solanas, que siempre está escandalizado por los otros, tiene designado medio centenar de asesores.

La cuarentena crispa. Sumada a todos estos hechos provoca enojo. Pasado ese momento se transforma en tristeza. Cuarentena y tristeza no son los mejores estados de ánimos para analizar. Valga la aclaración, y si caben, disculpas.

Llegó el fin de semana, hagamos de tripas corazón y arranquemos con la sandunga.