¿Cuánto puede durar el efecto riqueza de Milei?
Por Maxi Montenegro y Amilcar Collante.
La Argentina de Milei vive un «efecto riqueza» típico de los ciclos de «dólar barato», que en el pasado siempre terminaron con devaluaciones abruptas.
En los últimos meses, la economía argentina experimentó un «efecto riqueza» en dólares, impulsado por la recuperación de los ingresos (nominales) tras el shock inflacionario de finales de 2023 y comienzos de 2024, y una reducción en la brecha cambiaria a mínimos en el año. A este contexto, se sumó el dinamismo del crédito, que se incrementó a un ritmo de 4 billones de pesos mensuales desde julio. Bajo este escenario, se generó un aumento de la demanda por bienes durables y dolarizados, como automóviles, motos, inmuebles y viajes de argentinos al exterior. La pregunta es cuánto puede prolongarse este «efecto riqueza» típico de los ciclos de «dólar barato» en Argentina, que en el pasado siempre terminaron con devaluaciones abruptas.
Los ajustes de precios relativos encarados en la primera etapa del gobierno de Milei (suba de dólar oficial de 120% y tarifas) generaron un «fogonazo» de la inflación muy fuerte entre diciembre y abril. Esto hizo que el salario e ingresos de las familias quedaran muy atrasados respecto a los precios internos, es decir, se derrumbó el poder de compra salarial, como ocurre siempre tras una devaluación. En los meses posteriores, el salario real empezó a recuperarse (especialmente en el sector privado formal en relación de dependencia) a la par de la desaceleración de la inflación, que actualmente corre apenas por debajo del 3% mensual.
Según los últimos datos oficiales, en septiembre, el salario privado registrado medido por el INDEC todavía se encontraba 1,5% abajo que en noviembre 2023 en términos reales, tras haber tocado un piso de -12% en marzo. Si se toma el salario RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables) la baja a septiembre todavía era de 4,9%.
La contracara de los salarios en pesos, que compran menos bienes y servicios que el año pasado antes de la devaluación, son los salarios medidos en «dólares de la calle» (el blue o el MEP), que subieron muy rápidamente.
Si tomamos la cotización de los dólares financieros actuales, es similar a la cotización que había posterior al balotaje de la elección presidencial de 2023. Entre noviembre pasado y noviembre 2023, la inflación acumuló un 166%. Es decir, los precios se multiplicaron casi 2,7 veces, mientras que los salarios se multiplicaron por 2,4.
Así, mientras los salarios perdieron poder de compra de bienes y servicios en pesos, los salarios en dólares prácticamente se multiplicaron por 2,4. Pero, como ya se dijo, los precios en dólares, medidos por el IPC, también subieron casi 2,7 veces.
Por lo tanto, los salarios ganaron poder de compra en dólares para comprar bienes y servicios fuera de la Argentina, de ahí la disparada de los viajes y gastos en el exterior.
A su vez, los salarios mejoraron en términos de algunos bienes durables -intensivos en dólares- que subieron en los últimos meses menos que la inflación general, impulsada todavía por las tarifas de servicios publicos y privados.
La combinación del dólar financiero «planchado» y la recuperación salarial de los últimos meses se combina con el aumento del crédito en pesos (personales, prendarios e hipotecarios), generando un incremento en la demanda de bienes durables y dolarizados, algo que ya se vio en los noventa, durante la convertibilidad, y durante el 2017 en la gestión Macri.
Veamos la evolución de la demanda de bienes durables e inmuebles en los últimos meses. (LPO).
