5 mayo, 2026

Campaña mundial Julio Sin Plástico: ¿Cómo reducir el consumo de plásticos?

Julio Sin Plástico es una campaña mundial que tiene como objetivo ayudar a las personas a evitar la utilización de plásticos de un solo uso y de vida útil acotada.

La iniciativa, impulsada por The Plastic Free Foundation, nace en 2011, en Australia. Desde entonces, el mes de Julio representa una de las campañas ambientales más influyentes en el mundo, convocando la participación de más de 326 millones de personas en 177 países diferentes.

Basta con mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de la relación tóxica que tenemos con el plástico. Este material está presente en cada recoveco de nuestras vidas, desde la frazada que uno toca ni bien se levanta, pasando por el celular, el cepillo de dientes, la manija de la heladera, los utensilios de cocina, hasta las ventanas de la casa o las innumerables piezas plásticas del auto.

Esto es así porque hablamos de un material con muchos y variados beneficios. Es flexible, maleable, impermeable y, sobre todo, duradero. El plástico vino a dar soluciones, nos permitió una especie de democratización del lujo, donde todos empezamos a tener acceso a productos que antes eran solamente para algunos. 

El problema no es este material tan valioso, sino nuestra forma de usarlo. Su característica principal es la durabilidad y nosotros, inmersos en la sociedad de consumo, lo usamos como un material descartable. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 50% de todos los plásticos que usamos son desechables. Se trata de elementos con funciones de menos de 5 minutos, en su mayoría. Y no tenemos mucha noción del impacto que generan tanto su producción como su descarte al momento de elegirlos.

La otra parte grande del problema es que este material puede desaparecer a simple vista a lo largo del tiempo, pero en realidad lo que sucede es que se convierte en microplásticos. Partículas muy pequeñas de plástico, de menos de 5 mm, que terminan en el aire, en el agua, o hasta en nuestros alimentos, causando estragos en la naturaleza.

Podemos reciclarlo, pero no es suficiente. Que algo sea reciclable no significa que se va a reciclar. Solamente el 9% de los plásticos se recicla a nivel mundial, según la ONU. El resto termina en basurales, rellenos sanitarios o el ambiente en general. Por eso, si bien el reciclaje es un gran aliado de la economía circular, debe ser siempre nuestra última opción.

Una buena forma de empezar es romper con nuestros hábitos desechables eliminando los plásticos de un solo uso. Revisando nuestro tacho de reciclables podemos identificar fácilmente aquellos que podríamos estar evitando directamente. Si reducimos el consumo, reducimos el problema.

¿Cómo reducir el consumo de plásticos?

Entonces, en lugar de hacerle la guerra a un material como si éste fuese el enemigo, deberíamos estar poniendo el foco en mejorar nuestra relación con los recursos, amigarnos con la naturaleza.

Reducir el consumo de productos y servicios en general, considerando que todo lo que adquirimos, utilizamos y desechamos tiene un impacto en el ambiente y en definitiva también en nuestra salud.

Preferir los productos de calidad, duraderos, reparables y reutilizables, por sobre los descartables o con una vida útil muy acotada. Investigar sobre los materiales, sus características y los destinos finales a los que llegan una vez que los desechamos.

Tenemos un problema con el plástico y debemos solucionarlo, por nosotros y por las futuras generaciones.

Maite Durietz: Licenciada en gerenciamiento ambiental, especialista en sustentabilidad y consultora B (@unaovejaverde).