14 junio, 2024

Bariloche, ventana al mundo/Por Liliana Verbeke*

Distintos sucesos y protagonistas  a través del tiempo y de la historia fueron dando vida al lugar que todos quisieran visitar alguna vez: San Carlos de Bariloche.

Desde su nombre, que evoca al primer poblador, comerciante y colonizador; don Carlos Wiederhold y a sus pobladores originarios “los vuriloches” que podían venir e ir aquende la cordillera; todo pareciera armonizar en este sitio.

Hacia 1620 explorando la zona de Chiloé ingresa por Peulla el capitán Juan Fernández y descubre “el Navalhuapi”, o la “Gran Laguna” para Diego Rosales que arriba en 1653… Veinte años más tarde llegarían los jesuitas; Mascardi, Van dee Meren, Guillelmo y un franciscano también después, Francisco Menéndez.

Todos al encuentro de los puelches, pehuenches, poyas, tehuelches y tras descubrir el paso, él comienzo de la araucanizacion. Los mapuches venidos de Chile también se van imponiendo, son buenos agricultores y la tierra se brinda.

Varios sacerdotes mueren a manos de los indios por desconfianza de éstos últimos, el padre Guillelmo cruza descalzo tras descubrir el paso para que los indios no encuentren rastros. El padre Van dee Meren muere envenenado ya próximo a volver a Chile.

Basilio Villarino en 1782 navega el Rio Negro, remonta el Limay y alcanza el Collón Curá logrando a su manera ingresar al “país de las manzanas”.

Entre 1881 y 1883 llegan las columnas del Ejército Argentino al mando del Gral. Conrado Villegas y en 1885 se instala el alemán Carlos Wiederhold con su almacén  en el incipiente poblado de una veintena de casas y un galpón importante para acopio de lanas, cueros y pieles.

Hacia 1910 la población ascendía a no más de 500 habitantes y el local de la Chile-Argentina el comercio más importante del lugar, con dos plantas y en la calle más importante del poblado que ya se asemejaba a una pequeña aldea suizo-alemana en su estilo, construcción y tipo de materiales empleados, características que en muchos casos se mantiene en la actualidad.

Desde Vicente Pérez Rosales a la fecha y -sin entrar en detalles- para no olvidar nombres ni hombres  perpetuados en muchos sitios geográficos de la región y en páginas de la historia patagónica y nacional, el tráfico e intercambio comercial, social, cultural, religioso y hasta familiar con la región limítrofe de Chile ha sido incesante hasta la fecha.

Un clima y una geografía similar se imponen por encima de cualquier concepto o división geográfica o política, sin renunciar ninguna de las partes a sus particularidades ni derechos soberanos.

Esa comunicación con Valdivia y el seno Reloncavi es la que ya había avizorado y advertido el jesuita Tomás Falkner en su libro “Descripción de la Patagonia….”

Así ubicado estratégicamente en los contrafuertes andinos, límite con el vecino país de Chile en la región de la selva Valdiviana, Bariloche es el lugar donde tuvieron origen en Argentina los Parques Nacionales y los deportes de alta montaña a nivel internacional; como el esquí y el andinismo entre otros.

En 1876 llega el perito Francisco Pascasio Moreno, reitera sus viajes por cuatro veces, al segundo debió huir del peligro de ser muerto por los indios, hasta que al cuarto viaje lo hace acompañado de una verdadera comisión integrada por técnicos, geólogos etc., que se aprestan a explorar intensamente la región.

A la visión de Don Primo Capraro y la idea de Moreno de crear un Parque Nacional, no podemos dejar de mencionar la tarea brillante y progresista de los hermanos Bustillo y el arquitecto De Estrada, que hicieron de Bariloche una postal al mundo.

El 9 de Octubre de 1938 se inaugura el Hotel Llao Llao que resulta destruido por el fuego un año más tarde, inmediatamente reconstruido presta servicio y nuevamente cierra sus puertas por largo tiempo hasta ser renovado y reinaugurado en la década del ’90 durante la presidencia de Carlos Menem.

En agosto de 1931 nace el Club Andino Bariloche, entidad dedicada a los deportes de alta montaña y he allí las figuras señeras del Dr. Juan Javier Neumayer, el mismo Ing. Emilio Frey, Don Otto Meiling entre otros y un reconocimiento también a la histórica y servicial Comisión de Auxilios del Club.

Puede decirse que en 1902 los primeros y reconocidos turista en arribar en condición de tales a la pequeña aldea fueron Aron de Anchorena y dos amigos; Lavallol y Carlos Lamarca. El primero –Anchorena- dejaría huellas en la historia de la ciudad y la Isla Victoria.

Las primeras empresas de transportes terrestre pertenecieron a Crespo, Santiago Sánchez, Aguirrezabala y Parsons.

Para 1960 se asfaltan las Rutas 22 y 237, 53 años más tarde casi se asfaltaría ya gran parte de la Ruta Nacional 23 que va desde el litoral marítimo provincial a los Andes…

En 1929 se realiza el primer vuelo de Aeroposta y también las comunicaciones tienen un avance, el 6 de mayo de 1934 arriba el primer tren proveniente de Estación Constitución y la Compañía Broadcasting inaugura el 11 de octubre de 1943 una emisora radial filial de la cadena Splendid; LU8 Radio Bariloche. 

Muchos edificios totalmente de madera se perdieron, quedan algunas pocas casas de otro tiempo y se abre paso el modelo de otras villas turísticas similares a las de otras regiones del país, piedras, troncos y material concreto.

Loable es la tarea de la gente que ha trabajado en distintas comisiones de preservación del Patrimonio Histórico, incluido lo Arquitectónico y Urbanístico  y  el aporte de históricas familias de la ciudad, que además de turística y ser un polo tecnológico es por si sola un centro cultural de vasto alcance.

Una entidad en particular, pronta ya a cumplir ochenta años es el Museo de la Patagonia Francisco P. Moreno  creado el 17 de marzo de  1940, orientado hacia  las ciencias naturales y antropología que abarca toda la Patagonia. Ubicado en el Centro Cívico de la ciudad, en el complejo de edificios históricos, el museo depende del área de conservación y educación ambiental del Parque Nacional Nahuel Huapi y fue ampliado y restaurado en 1992.

Importantes colecciones en distintas salas como así también una página en Internet  ponen al museo a la altura de los más importantes del mundo.

Entre los hitos históricos recordemos que en 1914 la Compañía Chile -Argentina poseía un molino harinero, luego sería propiedad de Don Primo Capraro, existiendo también otros dos, uno de Don Benito Boock y otro de Azcona Hnos. Antes de la década del 30 había tres fábricas de cerveza, realizada con lúpulo local pero luego no pudieron competir con cerveza alemana traída de contrabando. Una de ellas perteneció a Leberle y Zufianur.

Se destaca en el recuerdo la fábrica de carros de Enrique Gingins, Primo Capraro, Federico Jung o también Ignacio Maritorena. Un Ing. Naval Don Otto Muhlenpfordt poseía un astillero en la Isla victoria.

Ya en 1911 comenzaron ciertos controles aduaneros por lo que disminuyó notablemente el tráfico comercial con Chile y en 1920 se crea por Decreto Nacional la Aduana Bariloche. En 1922 se establece la sucursal del Banco Nación Argentina, ya en 1919 Don Benito Boock fue autorizado a explotar el rubro electricidad proveyendo el alumbrado público por cuenta de la Comisión de Fomento. Casi todos los hoteles y algunas casas particulares tenían su propio alumbrado. El 26 de Septiembre de 1953 ante el aumento significativo de la ciudad un grupo de vecinos formó la Cooperativa de Electricidad, iniciando sus actividades el 1ª de Abril de 1957.

La Compañía de Doddy Harosteguy y Zimmerman brindarían en 1928 el servicio telefónico a la incipiente aldea, hasta ese momento prestaba servicio el telégrafo. 

La primer Comisión de Fomento fue nombrada por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional el 20 de Noviembre de 1907 compuesta por los señores Luis Horn, Rubén Fernández y Carlos Root siendo reemplazado luego por el señor Federico Reinchtl.

En 1930 y dada ya la cantidad e habitantes (2.113 según Censo de 1929) se convoca a elección de cinco concejales resultando elegidos: Rubén Fernández 235 votos; Benito A. Crespo 234 votos; Evaristo Gallardo 233 votos; Julio Comezaña 232 votos y por la minoría el señor Capraro con  192 votos sobre un total de 428 electores.

Bariloche, cuna de los primeros estudios y trabajos de lo que fue luego la Comisión Nacional de Energía Atómica sigue siendo un centro importante en lo que a Ciencia ,Tecnología e Investigación Aplicada se refiere.

Sus centros de estudios , sus universidades, la práctica de distintos deportes de alta montaña, los emprendimientos turísticos de nivel internacional, el trabajo conjunto de sus instituciones de la sociedad civil, contando incluso con el aporte servicial de las distintas fuerzas; armadas y de seguridad hacen posible distintas actividades, obras y emprendimientos turístico y otros de gran participación y promoción comunitaria.

Pero que sería de todo ello sin al aporte  incansable de sus pioneros, de los pobladores anónimos, su trabajo cotidiano y las distintas organizaciones de la comunidad, algunas de ellas ya  históricas. Por eso decimos que es el Bariloche también del Alto, del Ñireco, de la Pampa de Huenuleo, de Graciela Cross y su poesía.

Es el Bariloche de José E. Vereertbrugghen y Ernesto Serigós, de Jarret Jones, de los Pefaure y los Esquerra, de Runge y Alaniz, de Jones y Beberaggi,de  Otto Goedecke y Luis Arroyo, de Horacio Luelmo,  de Vallmitjana y Testone, de Tom Maes, de Reinaldo Antúnez, del Colegio Alemán, de la Fundación Bariloche, del Camping Musical, de la Camerata Bariloche y el maestro Alberto Lisy. De Carlos Bustos, del Sky de Alta Competición, de Nelly Hagemann, de Pocha Fretes,

Es el Bariloche del Padre Pascual Bernick, del Padre Enrique Monteverde y también de Jouvenal Currulef en los faldeos del Cerro Otto. Es el Bariloche de Bernabé Giachino a Inés Knapp de Sauter, de Carlos Chingolo Casalla, de los ajedrecistas de aquel Bar América, de Adrián Caló, de los hermanos Castro, del Padre Enrique Miche pintando ñires incomparables o haciendo la Misión en Rucu Luán en Semana Santa y autorizándole a la gente a comer carne  porque no había otra cosa….

Es el Bariloche de Nelly Frey de Neumeyer y Arabela Carreras, de Zulema Jones y la señora de Balseiro, de Tomás Bush, de Eduardo Rapopport y Horacio Osuna, de la Escuela Antú Ruca, de los Bomberos Voluntarios, las Damas de Rosa y las Voluntarias de Balcec. Es el Bariloche del pueblo entero aplaudiendo los desfiles en la calle Mitre o degustando el curanto de Goye en la Colonia Suiza, de la Fiesta del Pullover y la del Chocolate, de chicas compitiendo por el Reinado de la Nieve. Es el Bariloche que cocina su barro en la cerámica y la Cerámica Bariloche mostrando en colorida vajilla la flora andina al mundo.

Es el Bariloche de la Escuela Militar de Montaña colaborando en todo lo que sea urgente y necesario, del vino caliente en la cima del Catedral y el frio en forma de lluvia helada en todo un rosario de barrios nombrados por números, buscando ser algo más que un número… Nahuel Hue… Del Pilar… San Francisco… Bariloche es todo eso y mucho más; es también la lana enredada en los tejidos que no alcanzan a tapar tanto frio, son miles de corazones latiendo al pie de la montaña, junto al gran lago; ratificando el Decreto Fundacional.

El 3 de Mayo de 1902 un decreto del presidente Julio A. Roca  y su Ministro Wenceslao Escalante expresa que; “de acuerdo con la Ley del Hogar se decide la creación de una colonia llamada Nahuel Huapi  en tierras adyacentes al lago del mismo nombre…” y eso fue un reconocimiento a los pobladores allí radicados y también un hito y un mojón que decía para el concepto de estado-nación; ésta tierra es argentina. (APP)

*Diplomada en Preservación del Patrimonio NyC. (UBP)