Arabela Carreras: Compromiso político y de género en Río Negro/Por Omar Nelson Livigni
Arabela Carreras, la gobernadora electa que asumirá sus funciones el próximo 10 de diciembre, es la primera mujer que accederá a esa jerarquía constitucional, quebrando toda una tradición más que centenaria que viene desde la época de los territorios nacionales y se prolongó después en la novel provincia a partir de 1958 hasta estos días
La flamante mandataria llega a ocupar ese lugar por méritos propios, acuñados en una densa carrera pública y política, dando así el paso inicial a un nuevo capítulo de la historia provincial.
Nacida en San Bariloche -tiene 49 años- es ya una ciudadana conocida y célebre como lo fueron Nelly Frey de Neumeyer, presidente de la primera legislatura rionegrina y el ex gobernador Osvaldo Álvarez Guerrero, mandatario radical que gobernó en el período 1983-1987, reconocidos dirigentes de la ciudad andina.
Poco después de conocerse el triunfo electoral de Juntos Somos Río Negro (JSRN), precisó: “No he llegado sola. Si hoy estamos aquí es porque hay miles de rionegrinas y rionegrinos que han construido un proyecto político en toda la provincia, y que hoy han decidido que ese proyecto debe tener continuidad en Río Negro, porque es un sueño que nos incluye a todos”.
Se muestra proclive a la construcción de consensos en los problemas difíciles y se define como “feminista de vanguardista y no confrontativa”. “Es un feminismo que debe acompañar la transformación de la sociedad”, dice.
Arabella Carreras no es una improvisada en el quehacer político de la provincia y tuvo un eficiente desempeño en distintas responsabilidades institucionales, tanto en su rol de concejal, como presidente de la Convención que reformó la Carta Orgánica municipal de Bariloche, y siguió muy de cerca importantes hechos que en su momento agitaron a la sociedad barilochense.
Se le reconoce tener un carácter firme, convicciones, y actitud decidida para intervenir en polémicas y discusiones como ya lo demostró en el concejo municipal de Bariloche, y en su desempeño en el trabajo de comisiones y en el recinto de la legislatura en sus casi dos periodos parlamentarios. Entre otros temas fue la miembro informante del proyecto de ley que rehabilitó la minería con cianuro en la provincia de Río Negro.
No estuvo ausente en los conflictos sucedidos en la ciudad andina, como en la crisis de las finanzas municipales que produjeron el alejamiento antes de tiempo de varios intendentes y razón para que uno de ellos fuera sometido a juicio político y destituido.
Debe recordarse que, en el 2012, en la ciudad andina hubo saqueos a supermercados, comercios, y estaciones de servicio con un saldo de dos muertos y quince saqueadores más veinte policías heridos.
Arabela conoce a fondo la problemática de Bariloche, la ciudad más importante de la provincia, cuyo principal recurso -el turístico- resulta insuficiente para financiar su desarrollo y satisfacer la demanda de trabajo de una población de 150 mil habitantes. El gobierno de Alberto Weretilneck puso en marcha el proyecto de instalación de un parque tecnológico mientras que INVAP tiene en esa ciudad su base de producción.
A partir del 2017 pasó a integrar el gabinete ministerial a cargo de la cartera de Turismo y resultó elegida candidata a gobernadora durante una asamblea presidida por Alberto Weretilneck, el hoy senador nacional, y titular del partido oficialista.
Carreras tomará el timón del estado ocupando el lugar de Weretilneck, innegable constructor y líder de una estructura política que se ha transformado en hegemónica en la provincia, con un extendido dominio territorial que se extiende a través de municipios y comisiones de fomento, logrando representantes en el congreso nacional.
Hoy el oficialismo rionegrino no tiene enfrente adversarios electorales de fuste para conmoverlo, ni una oposición parlamentaria que dificulte su cómoda mayoría para obstruir las necesidades gubernamentales.
El gobierno de Arabella Carreras cuenta además con un alentador paréntesis de tiempo sin elecciones a la vista para profundizar el cumplimiento de acciones y objetivos políticos, en un año difícil por la posible disminución de los aportes desde el gobierno nacional.
Pero hay que contabilizar que el recorrido del gobierno que tendrá idéntico rumbo al partido oficial no replicará el trazado de líneas paralelas, porque habrá entre ellas puntos tangenciales de pertenencia y correspondencia.
Si bien Weretilneck intentó deslindar esferas de influencia diferenciadas entre sus responsabilidades como titular del partido y las de la gobernadora en el manejo de la administración, no deja de ser una aspiración de difícil cumplimiento por la obligada reciprocidad que indefectiblemente existirá entre ambos polos de poder, que conforman la unidad misma de un proyecto político federal, que aspira a tener continuidad presente y futura.
Sobre esta cuestión que viene de lejos y parte del análisis de las tensiones propias de las transiciones en la cúspide del poder, un alto funcionario de la actual administración reflexionó ante el cronista que firma esta nota que “para consolidar la siempre compleja ecuación gobierno y partido no hay recetas, y saber crear las condiciones razonables de convivencia y solidaridad sólo depende de nosotros”.
En definitiva, ya lo había anticipado Martín Fierro, “cuando los hermanos se pelean, los devoran los de afuera”. (APP)
