Graciela Cros y Osvaldo Bossi, en el Día Mundial de la Poesía
En el Día Mundial de la Poesía Graciela Cros y Osvaldo Bossi, integrantes del jurado del Premio «Storni» de Poesía, comparten su acercamiento a la poesía y el significado del género en sus vidas.
El Día Mundial de la Poesía se celebra cada 21 de marzo desde 1999. En esta fecha se evoca una de las formas más antiguas y valiosas de expresión e identidad lingüística de la humanidad.
La fecha fue incorporada el 21 de marzo de 1999 en la 30ª Conferencia General en París de la UNESCO. Su objetivo: apoyar la la diversidad lingüística a través de la expresión poética y fomentar la visibilización de aquellas lenguas que se encuentran en peligro.
El Día Mundial de la Poesía es una ocasión para honrar a los poetas, revivir tradiciones orales de recitales de poesía, promover la lectura, la escritura y la enseñanza de la poesía, fomentar la convergencia entre la poesía y otras artes como el teatro, la danza, la música y la pintura, y aumentar la visibilidad de poesía en los medios.
Osvaldo Bossi nació en 1960 en Ciudadela, provincia de Buenos Aires. Se dedica a la poesía y a la narración. Ha publicado Tres (Bajo la luna, 1997), Fiel a una sombra (Siesta, 2001), El muchacho de los helados y otros poemas (Bajo la luna, 2006), Ruego por el tornado (Sigamos enamoradas, 2006), Del Coyote al correcaminos (Huesos de Jibia,2007), Adoro (Bajo la luna, 2009), Esto no puede seguir así (Letras y Bibliotecas de Córdoba, 2010), Casa de viento, antología personal (Nudista, 2011), Ni la noche ni el frío (Textos intrusos, 2012), Chicos malos (Editorial Conejos, 2012), Como si yo fuera su novia (Editorial Mágicas naranjas, 2013), A dónde vas con este frío (El Ojo del Mármol, 2016), Los poemas de amor que el Coyote le escribió al Correcaminos (Mágicas Naranjas, 2018), Las estrellas celosas (Alción, 2018).
Desde 2014 es editor responsable de la editorial de poesía Viajero insomne. Encargado de la formación en el área de escritura, coordina talleres de poesía y de narrativa en forma grupal e individual. Es docente de talleres literarios en Buenos Aires y en distintas provincias de nuestro país como Córdoba, Corrientes, Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Formosa. Su último libro, Agüita clara, fue publicado por Gog & Magog en 2020.
Fuente de la imagen: La Primera Piedra.
Graciela Cros nació en Carlos Casares, provincia de Buenos Aires, en 1945. Es poeta y narradora. Vive en San Carlos desde Bariloche desde 1971 y coordina talleres de literatura y escritura creativa. Publicó libros de poemas como: Poemas con bicho raro y cornisas (1968), Pares partes (1985), Flor azteca (1991); Cordelia en Guatemala (2001, 2013 segunda edición revisada y corregida); Libro de Boock (2004) o Cantos de la gaviota cocinera: Antología personal (Amargord Ediciones, Madrid, 2013), entre otros. Además, la novela Muere más tarde (2004). Recientemente apareció en La frontera móvil, Antología de poesía contemporánea de la Patagonia argentina (Barcelona, 2015).
Obtuvo el premio Beca Externa (Investigación Cuba) del Fondo Nacional de las Artes (FNA), el Primer Premio de Poesía en el Concurso de la Fundación del Banco Neuquén y la Subsecretaría de Cultura del Neuquén y el Primer Premio de la Secretaría de Cultura de la Nación por la Región Patagónica por la novela Muere más tarde, entre otros. Son numerosos los recitales de poesía que hizo acompañada por músicos y actores.
-¿Cómo fue su primer acercamiento a la poesía?
Osvaldo Bossi: Mi primer encuentro con la poesía fue bastante singular porque no fue a través de la lectura, no fue a través de los libros. Yo tendría trece o catorce años y fue a través de un programa de televisión, un ciclo donde recitaban autoras, poetas y recuerdo que ese primer encuentro fue a través del sonido. Como decía Borges: “Como si la poesía nos recordara siempre que es un arte oral antes de ser un arte escrito”, así que yo escuché esa música, esas palabras y me sentí profundamente conmovido, como un escalofrío casi. Después ahí sí empecé a buscar, a leer, si mal no recuerdo era un poema de Gabriela Mistral y hasta el día de hoy tengo la sensación de que fue esa música, ese ritmo, esas palabras las que abrieron una realidad adentro de la realidad y eso me hizo muy dichoso. Y hasta el día de hoy sigo considerando la poesía desde ese lugar: desde la sonoridad, del ritmo y la música que tienen las palabras.
Graciela Cros: Es difícil precisar cuál fue mi primer acercamiento a la poesía. Supongo que fue en la escuela primaria, donde leí alguna vez La higuera, de Juana de Ibarbourou, la Juana de América, donde leí a Alfonsina Storni, a Gabriela Mistral, y de ahí seguí indagando, un poco a ciegas, porque en mi casa no había lectores, no había biblioteca. Recuerdo que siendo muy chica me hice socia de una biblioteca pública y allí iba y sacaba libros sin saber lo que sacaba. Simplemente tomaba lo que algún lector antes que yo había dejado sobre la mesa como devolución. Yo lo tomaba y me lo llevaba. La bibliotecaria, felizmente, nunca me dijo que no, de manera que yo con 12 años me llevaba Crimen y castigo o Madame Bovary o Guerra y paz y las leía apasionadamente. Cuando llegué a la adolescencia, a los quince años, muy al azar cayó en mis manos una revista de poesía y había un concurso. Envié poemas a ese concurso y gané, y a partir de ahí todo fue poesía.
-¿Qué representa actualmente la poesía para usted?
OB: La poesía para mí, desde ese primer momento hasta ahora, ha sido como un encuentro cotidiano, una búsqueda de la palabra pero también una búsqueda de mí mismo. Como si la poesía fuera, al mismo tiempo una artesanía, un trabajo con el lenguaje, un oficio, pero también un arte del ser, un encuentro con uno mismo y con el otro. Y en ese sentido, es como una forma de habitar este mundo. No me imagino otra vida fuera de ésta, que es la que me vincula con el lenguaje, la poesía y no solamente mediante escritura de poemas, sino que además es una manera de mirar, de entender y de alguna forma habitar este mundo.
GC: Actualmente, desde hace mucho tiempo, la poesía para mí es mi manera de vivir. La herramienta que encontré para ampliar mi percepción de la vida y del mundo. Y sin duda, para mejorar, este hábitat. La poesía es compañía, es autoconocimiento, es experiencia, es indagación, es catarsis también. Y si luego del trabajo de poda, como decimos en los talleres, de corrección, porque escribir es corregir, eso llega a otro y logra conmoverlo, atravesarlo como un rayo, entonces, qué felicidad, se dio el milagro.
-¿Qué destaca del panorama actual?
OB: Lo que más destaco es la diversidad. Al no haber un modelo, una bajada de línea digamos, preeminente, se producen una diversidad de estéticas, una búsqueda, sobre todo en los poetas más jóvenes. Con la aparición de Internet y otros medios de comunicación, es como si la poesía se hubiese democratizado. Si bien las propuestas abundan y no todas son buenas, eso no es lo importante, el tiempo finalmente terminará decantando y dejando aquello más significativo, olvidándose lo otro. Me parece muy buena esta difusión de la poesía a través de los medios como Internet y esto lo que sí permite es que haya un acceso más rápido, una conexión más dinámica con las escrituras lejanas, así que yo lo que veo o por lo menos lo que percibo, es una gran diversidad de propuestas y eso siempre es enriquecedor.
GC: Hace poco participé de una reunión con poetas de distintos lugares. No sólo de la Argentina, sino también del exterior, que hacen un taller de poesía virtual y creo que actualmente el hecho de poder manejarnos con estos dispositivos, nos ha acercado poesía, ya que los libros de esos autores nos hubieran llegado a nosotros no sé en cuánto tiempo. O nunca. De manera que me parece que tenemos que aprovechar mucho esta virtualidad que nos permite estar en contacto con poéticas de todo el mundo y conocer a las nuevas voces. Voces que aún no han llegado a libro, pero que sí están en las redes y podemos disfrutarlas.
-¿Considera que la poesía es una forma de resistencia?
OB: Sí, claro, la poesía es una forma de resistencia. De resistir, sobre todo, ese bombardeo constante de lo que dicen que es la realidad y lo que no dicen lo que somos. Es una forma de pensarse y de pensar el mundo. Y eso es ya es en sí mismo una forma de resistencia. Después, sus intervenciones políticas están implícitas en este trabajo. Como dije antes, en este trabajo con lo singular, con lo pequeño, con lo que de algún modo siempre queda fuera de los discursos. Y la poesía ahí está, acercándose a eso que no se ve o que es inaudible o que no encuentra las palabras.
GC: Se podría decir que todo lo que opera fuera del mercado es una forma de resistencia. La poesía tiene esa gran libertad: opera por fuera del mercado. No tenemos editores golpeando a nuestra puerta, pidiéndonos libros como ocurre con los novelistas o los narradores, en algunos casos. El poeta está orbitando por fuera de esos requerimientos mercantiles. Entonces creo que sí, que puede vérsela como una forma de resistencia. Yo no creo que sea para una elite intelectual. El poema trabaja con la emoción, llega al otro tocando una cuerda sensible, no una cuerda intelectual. Después, sí, tal vez para estudiar a los poetas haya que proveerse de estudios o de herramientas o sistemas intelectuales, pero la poesía en sí misma para el que la quiera oír, es para todes.
-¿Qué representa el Premio «Storni» de Poesía?
OB: El premio Storni me parece una maravilla. Era algo necesario. Hacía falta que se le diera este reconocimiento a la poesía, que se escribe muchísimo y se lee muchísimo en todo el país y que a veces no tiene el reconocimiento que se merece. Y creo que este premio, de algún modo, viene a llenar ese lugar tan bastardeado en cierto sentido. Si no le damos importancia a la palabra poética, a la poesía, en realidad no le estamos dando importancia a quiénes somos y a nuestra realidad vista desde la lengua, desde la escritura de poesía. Y a su diversidad también, a las propuestas que llegarían de todo el país. Así que me parece hermoso que se haya tomado la decisión de armar este premio y además que aparezca Storni como un símbolo de ese lugar tan postergado y tan difícil que fue el lugar para Alfonsina Storni como mujer y como poeta. Así que me parece que funciona muy bien como síntesis. Y además, que se llama Storni y no Alfonsina, me parece un detalle muy particular, así que lo celebro.
GC: El premio Storni es una fiesta para la poesía argentina. A mí me sorprendió mucho la propuesta de abrir este portal extraordinario a la poesía del país. Además del hecho federal, que me llena de felicidad, de armar un jurado con poetas de extramuros, como me gusta a mí decir, como somos la gran poeta Estela Figueroa, y yo, en mi caso de la Patagonia. Osvaldo Bossi es otro extraordinario poeta con quien tengo el gusto de integrar este jurado. El premio Storni es mucho más que un premio, es una propuesta que llega en un momento en el que tenemos que nutrir nuestra fe, nuestra esperanza, nuestra convicción de salir adelante como sociedad, como país, como nación y entregar a la poesía este premio, organizado con un concepto federal, me parece un verdadero logro, una apuesta que merece nuestro apoyo. Y naturalmente me siento honrada y halagada por formar parte del jurado.
-La poesía, sin importar de dónde provenga, ¿siempre expresa una identidad y una forma lingüística?
OB: Sí, indudablemente. La poesía siempre está trazada desde un habla, desde una lengua en particular, desde la singularidad del habla, de una lengua, entonces de alguna manera representa la identidad y el lugar de donde vinimos. No es un lenguaje neutro, no es un lenguaje académico, no viene de los manuales, ni siquiera viene exclusivamente de la literatura. Si no que viene del lugar y de la lengua que se habita y, en ese sentido, me parece muy importante que se produzca, que se lea, que se estimule a la poesía.
GC: Creo que la poesía no sólo es expresión de identidad, es búsqueda de identidad. A través de la palabra que nos lleva a conectar con lo más íntimo, con lo más profundo de nosotros mismos estamos buscando descubrir quiénes somos. A través de nuestros textos, que operan como cartas que nos enviamos a nosotros mismos, vamos haciendo ese camino de autoconocimiento y desarrollo personal. Por lo tanto, sí, considero que es una extraordinaria manera de expresar la propia identidad. (Ministerio de Cultura)
