21 junio, 2026

Camping Bariloche: cuando el verano en el sur se baila frente al lago

Música, naturaleza y una experiencia audiovisual de vanguardia: el festival itinerante que convirtió a Bariloche en uno de los epicentros culturales del verano argentino. Por Lucrecia Melcior

El sur ya no es solo sinónimo de trekking, chocolate y atardeceres de postal. Desde hace algunos años, Bariloche viene construyendo una identidad veraniega cada vez más potente, con propuestas culturales que la posicionan como un verdadero centro neurálgico del verano argentino. En ese mapa, Camping Bariloche se destaca como una de las experiencias más singulares: un festival que combina música en vivo, DJs, narrativa audiovisual y un entorno natural imbatible, con el lago Nahuel Huapi y las montañas como escenario real, no de fondo.

Camping no es un festival más. Es un proyecto que lleva más de una década dialogando con la escena musical argentina, primero como bar, luego como venue al aire libre y hoy como festival itinerante que recorre el país. Después de convocar a más de 40.000 personas en el Planetario para celebrar la primavera, el espíritu Camping volvió a viajar más de 1.500 kilómetros hacia el sur para desplegar su cuarta edición en Bariloche. Tres fechas, tres universos sonoros y una curaduría que cruza pop, experimentación, electrónica y nuevas escenas, todo pensado para disfrutar sin apuro, al aire libre y con los pies —literalmente— sobre la tierra patagónica.

La apertura del ciclo fue el sábado 24 de enero, con una noche que combinó elegancia pop y sensibilidad contemporánea. Conociendo Rusia, liderado por la voz inconfundible de Mateo Sujatovich, marcó el pulso desde la canción, acompañado por la delicadeza de Juana Aguirre y la frescura de La Valenti, uno de los proyectos emergentes más interesantes de la región. Fue una primera postal clara de lo que Camping propone: artistas consagrados dialogando con nuevas voces, en un clima relajado, lejos de la lógica del festival multitudinario tradicional.

El próximo capítulo llega el sábado 31 de enero y promete ser uno de los momentos más especiales de esta edición. Juana Molina, referente absoluto de la experimentación sonora a nivel internacional, encabeza una noche que se completa con Los Besos —en su primera presentación en Bariloche— y Nunca Fui a un Parque de Diversiones, dúo local que suma psicodelia, baile y una poética íntima que dialoga perfecto con el paisaje. Seis horas de música, DJs acompañando la jornada, propuesta gastronómica y una puesta audiovisual pensada como experiencia inmersiva, no como simple show.

El cierre será el domingo 8 de febrero con una verdadera fiesta frente al lago. Bándalos Chinos toma la posta para coronar el festival con su pop sofisticado y sensibilidad contemporánea, acompañado por Lara91K, una de las figuras más interesantes de la nueva ola que cruza R&B, electrónica y rap, y Utah, una propuesta emergente que fusiona rock y energía rave. Una despedida a la altura de un festival que entiende la música como experiencia total y a la ciudad como parte activa del relato.

Camping Bariloche confirma algo que ya es evidente: el verano en el sur explota, y no solo por su naturaleza. Explota porque hay propuestas que entienden al paisaje como aliado creativo, porque hay curaduría, riesgo y una idea clara de disfrute. Para quienes vacacionan en la Patagonia —o buscan una excusa perfecta para hacerlo—, Camping no es solo un plan: es una manera distinta de vivir la música, el verano y el sur argentino. (newsweek)