17 junio, 2026

Más allá de la resistencia bacteriana: el impacto de los antibióticos en la microbiota intestinal

En el marco del Día Nacional del Uso Responsable de Antibióticos, especialistas de la Universidad Hospital Italiano advierten que el uso inadecuado de antibióticos no sólo contribuye a la resistencia bacteriana, sino que también puede alterar la microbiota intestinal, clave para el funcionamiento del sistema inmune y el bienestar general.

Desde la automedicación y la utilización de antibióticos frente a cualquier sintomatología, hasta su uso para tratar cuadros virales o la creencia errónea de que todos funcionan para cualquier cuadro médico, el uso indebido de antibióticos constituye uno de los principales desafíos actuales para la salud pública. Incluso en los sistemas de salud persisten dificultades vinculadas a la prescripción adecuada, como iniciar tratamientos sin evidencia suficiente, prolongarlos más de los necesario o no ajustarlos según resultados microbiológicos.

“Este uso inadecuado y muchas veces innecesario tiene consecuencias tanto a nivel individual como social”, advierte Corina Nemirovsky, médica infectóloga y docente de la carrera de especialización en Infectología de la Universidad Hospital Italiano. En lo referido al primer aspecto, al no ser medicamentos inocuos, pueden provocar efectos adversos como alergias, reacciones en la piel y cambios en la microbiota intestinal. Además, el uso incorrecto de los antibióticos puede fortalecer algunas bacterias, que se vuelven resistentes, causando que algunas infecciones se vuelvan más difíciles de tratar.

Esto no sólo impacta en la persona afectada, sino también en el entorno: “Las resistencias pueden transmitirse de persona a persona, eliminarse por excretas y contaminar el agua, cerrando el círculo de transmisión”, explica Nemirovsky. Otro punto importante es que los antibióticos que sobran de un tratamiento o están vencidos muchas veces se descartan en la basura o por el inodoro, generando contaminación ambiental. Lo correcto es recurrir a puntos habilitados para la disposición segura, como farmacias hospitalarias.


Consecuencias sobre la microbiota y el bienestar general

Nuestro organismo alberga microorganismos, como bacterias, hongos, virus y parásitos, que cumplen funciones indispensables para la salud. En el intestino, estos microorganismos conforman la denominada microbiota intestinal, conocida popularmente como “flora intestinal”.

“Cada vez existe más evidencia de que preservar la eficacia de los antibióticos implica también proteger los ecosistemas microbianos que habitan nuestro organismo. Los antibióticos actúan eliminando bacterias causantes de infecciones, pero muchas veces también afectan bacterias beneficiosas que forman parte de la microbiota intestinal”, explica Miguel Ángel de Cristófano, bioquímico y subdirector de las carreras de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Hospital Italiano.

Si bien las consecuencias negativas sobre la microbiota pueden afectar a toda la población, existen grupos de personas que requieren especial atención, como las personas que tienen un sistema inmunológico comprometido debido a alguna patología o tratamiento inmunosupresor, los neonatos y niños pequeños —cuya microbiota y sistema inmunológico aún están en desarrollo— y los adultos mayores de 65 años.

Existe evidencia creciente de que una microbiota intestinal sana ayuda a mantener un estado inmunológico saludable. “Además, también se ha establecido la comunicación entre el intestino y otros órganos, incluido el cerebro, lo que ha dado lugar al concepto de eje intestino-cerebro, también denominado en algunas publicaciones como ‘el segundo cerebro’”, detalla De Cristófano.

En cuanto a los hábitos cotidianos para preservar la salud de la microbiota, los especialistas de la Universidad Hospital Italiano recomiendan tomar antibióticos únicamente cuando es necesario y sostener una alimentación variada y rica en alimentos de origen vegetal. Las fibras presentes en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas sirven de alimento para muchas bacterias beneficiosas. También pueden contribuir los productos fermentados, como yogur natural, kéfir o chucrut. Una vez finalizado un tratamiento con antibióticos, mantener estos hábitos saludables favorece la recuperación gradual de la microbiota.

Aunque todavía quedan muchos aspectos por investigar, hoy sabemos que una microbiota diversa y equilibrada se asocia con una mejor salud general, mientras que los desequilibrios pueden relacionarse con una mayor susceptibilidad a diversas enfermedades. En ese contexto, el uso responsable de antibióticos resulta fundamental para preservar su eficacia y proteger la salud presente y futura.