2 mayo, 2026

La importancia de la vacunación antigripal 

*Por la Dra. Paola Caro (MN 113.445) Directora médica de vittal

La gripe y el resfrío son afecciones habituales que se presentan fundamentalmente durante el otoño y el invierno. Muchas personas tienden a confundir los síntomas de ambas y, consecuentemente, recurren a tratamientos inadecuados que no hacen más que complicar su estado de salud. Por ello, es importante conocer algunas nociones generales para estar alertas ante la aparición de los primeros síntomas.

La gripe es una enfermedad respiratoria contagiosa, causada por los virus de la influenza. Sus síntomas son fiebre alta (38º o más), dolor de cabeza, decaimiento, tos, dolor de garganta, congestión nasal, dolor muscular y malestar generalizado. También pueden aparecer síntomas digestivos como náuseas, vómitos y diarrea, pero estos son más comunes en los niños que en los adultos. La enfermedad tiene un período de incubación corta (de 2 a 5 días) y es altamente contagiosa desde un día antes de aparecer y hasta 7 días después.

Para prevenir la gripe es recomendable aplicarse la vacuna antigripal en otoño, antes de los primeros días fríos. Se encuentra prioritariamente indicada para grupos de riesgo tales como adultos mayores de 65 años, personas con enfermedades crónicas (diabéticos, cardíacos y pulmonares) y con alteraciones de la inmunidad, niños o adolescentes con factores de riesgo y trabajadores de la salud asistencial (médicos, enfermeros y aquellos que tienen contacto con pacientes de alto riesgo). De todas maneras, puede aplicarse desde los 6 meses de vida, sin límite máximo de edad.

Por otro lado, para prevenir la transmisión de la enfermedad entre personas se pueden adoptar las siguientes medidas:

●      Lavarse frecuentemente las manos (antes y después de comer, al volver de la calle, luego de estrechar las manos a alguien que tiene tos y resfrío, luego de ir al baño, etc.).

●      Evitar acercarse a personas que padezcan gripe.

●      Al toser o estornudar, cubrirse la boca o la nariz con un pañuelo de papel o, en su defecto, con el pliegue del codo.

Para el tratamientode la gripe,resulta conveniente descansar mucho, beber mucho líquido, evitar el consumo de alcohol y tabaco, permanecer en el hogar y no entrar en contacto con otras personas. Los tratamientos sintomáticos destinados a aliviar los síntomas de la gripe pueden utilizarse sólo por pocos días y, en caso de que dichos síntomas persistan, se debe consultar al médico. Es importante no administrar aspirina a los niños o jóvenes.

En el transcurso de la enfermedad pueden presentarse algunas señales clave de emergencia que indican que el paciente requiere atención médica urgente:

●      En los niños, síntomas como fiebre sostenida, respiración rápida o dificultosa, coloración azulada de la piel, cambios en el estado de conciencia (tales como dificultad para despertarse) e irritabilidad. También cuando los síntomas de la gripe mejoran, pero luego regresan con fiebre y empeoramiento de la tos.

●      En los adultos, síntomas como fiebre alta o sostenida, dificultad en la respiración o falta de aire, dolor o presión en el pecho, desmayo, confusión o vómitos severos y/o persistentes.

En otra línea, el resfrío común es una enfermedad infecciosa muy común, que afecta a las vías aéreas superiores. Se presenta con mayor frecuencia durante la temporada invernal, aunque el clima frío no constituye una causa determinante de su aparición.

El resfrío es causado por virus que se diseminan en el medio ambiente cuando una persona afectada tose, habla, o toca a otra que se encuentra en su entorno. Al existir más de 200 diferentes virus que pueden causar la enfermedad, es posible padecer más de un resfrío por año, provocados por un agente causal diferente.

Los primeros síntomas (picazón en la garganta, nariz congestionada o que gotea, estornudos, tos, dolor de cabeza, fiebre moderada, cansancio o dolores musculares) comienzan a los 2 o 3 días posteriores de haber tenido contacto con un foco infeccioso. Las mayores posibilidades de contagio se presentan durante los primeros 4 días y, si bien uno de cada cuatro resfríos dura hasta dos semanas o más, la mayoría desaparece en el curso de una semana.

Teniendo en cuenta la gran cantidad de virus que pueden provocar los resfriados, no existe una vacuna para prevenirlos, sino que solamente se encuentran disponibles medicamentos que permiten disminuir la intensidad de los síntomas. También resulta de utilidad cumplir con las siguientes recomendaciones:

●      Mantener una hidratación abundante, sobre todo los niños y ancianos.

●      Evitar actividades extenuantes y mantenerse en reposo.

●      Disponer de un entorno confortable, templado y con una adecuada renovación del aire.

●      Elevar la cabecera de la cama puede ayudar a reducir la intensidad de la tos nocturna y a aumentar el ingreso de aire al organismo.

Para tratar de evitar el contagio, es necesario adoptar las siguientes medidas:

●      Intentar mantenerse alejado de cualquier persona que se encuentre sintomática. Las partículas virales viajan hasta 3,7 metros, a través del aire, cuando una persona resfriada tose o estornuda.

●      Lavarse las manos muy bien y con frecuencia, en especial después de sonarse la nariz.

●      Cubrirse la nariz y la boca al toser o estornudar.

●      Evitar compartir toallas, vajillas y utensilios con una persona resfriada.

●      Tampoco beber del mismo vaso, lata o botella que otras personas, ya que es imposible saber si alguien se encuentra a punto de contraer la enfermedad y ya está diseminando el virus.

●      No utilizar pañuelos usados por otras personas.

Durante el curso del resfrío pueden presentarse complicaciones como sinusitis, otitis, tonsilitis, o el agravamiento de una enfermedad respiratoria crónica preexistente. Si el estado del enfermo empeora en lugar de mejorar, deberá consultar inmediatamente con su médico de cabecera.

Por último, debe tenerse especialmente en cuenta, tanto en el caso de la gripe como del resfrío, que nunca deben utilizarse antibióticos como medio de tratamiento, ya que dichos medicamentos no se encuentran indicados para enfermedades cuyos agentes causantes sean virus.