14 febrero, 2026

Un hallazgo ani­mal sin pre­ce­den­tes en aguas de Bari­lo­che

Se trata de una espe­cie ori­gi­na­ria de China, pero ahora se adaptó a los fríos lagos de la Pata­go­nia argen­tina.

Un grupo de cien­tí­fi­cas de Argen­tina des­cu­brió un ani­mal jamás visto en las aguas de San Car­los de Bari­lo­che. De acuerdo a sus espe­ci­fi­ca­cio­nes, esta espe­cie no per­te­nece a Amé­rica y deta­lla­ron que es ori­gi­na­ria de China.

Sor­pre­si­va­mente, logró adap­tarse a los lagos fríos de la Pata­go­nia argen­tina y ahora repre­senta el regis­tro más aus­tral de esta espe­cie inva­sora en Argen­tina. A la vez, genera alerta por sus posi­bles impac­tos en los deli­ca­dos eco­sis­te­mas de agua dulce.

Se trata de la medusa Cras­pe­da­custa sower­bii, una espe­cie ori­gi­na­ria del lejano río Yangtsé chino que, con­tra todo pro­nós­tico, logró adap­tarse al frío extremo de los lagos andi­nos de la Pata­go­nia norte.

Tam­bién cono­cida como peach blos­som jelly­fish o medusa de flor de durazno, está aso­ciada a aguas cáli­das de cli­mas tro­pi­ca­les y sub­tro­pi­ca­les. Sin embargo, su apa­ri­ción en esta región repre­senta una adap­ta­ción sor­pren­dente al supe­rar barre­ras cli­má­ti­cas y geo­grá­fi­cas. Vale des­ta­car que este hidro­zoo de agua dulce tiene el siguiente ciclo de vida:

El estu­dio explicó que las mues­tras se toma­ron en febrero de 2023 en el lago Escon­dido. En ese cuerpo de agua, die­ron con 24 medu­sas por metro cúbico, con ejem­pla­res que alcan­za­ban los 12 mm.

Asi­mismo, fue­ron halla­dos en el lago El Tré­bol, en donde poseen más nutrien­tes, aun­que menos luz por la pre­sen­cia de algas. En ambas zonas, este ani­mal con­vive con peces nati­vos y la tru­cha arcoí­ris, espe­cie intro­du­cida al eco­sis­tema.

En esta inves­ti­ga­ción tra­ba­ja­ron Sha­ron Allen

Según el estu­dio, la medusa comenzó su expan­sión mun­dial durante el siglo XIX, pri­mero por Europa y luego en Amé­rica.

Dohle (Licen­ciada en Cien­cias Bio­ló­gi­cas), Mariana Reis­sig (Doc­tora en Cien­cias Bio­ló­gi­cas), Patri­cia E. Gar­cía (Doc­tora en Cien­cias Bio­ló­gi­cas) y María del Car­men Dié­guez (Doc­tora en Cien­cias Bio­ló­gi­cas).

Las espe­cia­lis­tas per­te­ne­cen al Grupo de Eco­lo­gía de Sis­te­mas Acuá­ti­cos a Escala de Pai­saje, el Ins­ti­tuto de Inves­ti­ga­cio­nes en Bio­di­ver­si­dad y Medioam­biente, el Con­sejo Nacio­nal de Inves­ti­ga­cio­nes Cien­tí­fi­cas y Téc­ni­cas y la Uni­ver­si­dad Nacio­nal del Comahue, en Argen­tina.

A pesar de que las medu­sas tie­nen agui­jo­nes micros­có­pi­cos que pro­vo­can una reac­ción urti­cante en la piel, estas espe­cies de agua dulce son ino­fen­si­vas y no pro­du­cen ese tipo de heri­das. No obs­tante, su lle­gada a Bari­lo­che repre­senta una inva­sión silen­ciosa por estos moti­vos:

Puede alte­rar la cadena ali­men­ta­ria al depre­dar inten­si­va­mente zoo­planc­ton nativo.

Com­pite con espe­cies loca­les en eco­sis­te­mas ya modi­fi­ca­dos por otras intro­duc­cio­nes como la tru­cha arcoí­ris (pressreader)