Denoya: “El peor escenario hoy es no debatir el desarrollo del Catedral”
El presidente de la Cámara de Turismo de Bariloche analizó el proyecto de desarrollo del Cerro Catedral impulsado por el Ejecutivo municipal, pidió parámetros urbanísticos claros y advirtió que la falta de definiciones favorece un crecimiento desordenado que ya está en marcha.
En el marco de la fuerte discusión pública que atraviesa a Bariloche en torno al futuro del Cerro Catedral, el presidente de la Cámara de Turismo local, Néstor Denoya, brindó una extensa entrevista en el programa Ideas Circulares, donde fijó posición sobre el proyecto de desarrollo que impulsa el Ejecutivo municipal y que ha sido cuestionado por distintos sectores de la ciudad.
Desde el inicio, el dirigente planteó que dentro de la sociedad existen al menos tres miradas respecto al tema. Por un lado, quienes se oponen total o parcialmente al desarrollo; por otro, quienes lo acompañan; y finalmente lo que definió como el peor escenario actual. “Yo estoy parcialmente a favor del desarrollo, con advertencias, pero apoyando que tengamos parámetros de una vez por todas”, sostuvo. Y fue contundente al señalar que “el peor escenario es el de hoy, porque mientras discutimos sin escucharnos, se sigue construyendo igual”.
Para Denoya, el punto central pasa por la necesidad de reglas claras y parámetros urbanísticos definidos. En ese sentido, expresó su expectativa de que el Concejo Municipal avance en la continuidad y actualización de la normativa que regula el sector. “Necesitamos saber cuánto se puede construir. Si no sé los parámetros, difícilmente pueda decir en qué estoy de acuerdo”, explicó, remarcando que contar con esas definiciones permitiría evaluar proyectos concretos y evitar nuevos conflictos judiciales.
Otro de los aspectos que subrayó es que el debate no debe limitarse a los medios de elevación, sino que debe contemplar el crecimiento integral del área. “El Catedral no son solamente los medios. Hay una villa, un barrio enorme que creció como la ciudad: descontroladamente”, afirmó, marcando la necesidad de ordenar servicios e infraestructura para los residentes permanentes.
En esa línea, valoró los espacios participativos como el CPM y señaló que muchas de las inquietudes vecinales son elementales. “Las preguntas eran si va a llegar el agua, la cloaca, la luz. Son preguntas que haría cualquiera si en su barrio se proyecta una inversión de este tipo”, indicó, apuntando a la responsabilidad del Estado de brindar respuestas claras y firmadas.
Desde la óptica sectorial, también analizó el impacto turístico y la competitividad internacional del destino. Allí mencionó la necesidad de incorporar oferta que hoy Bariloche no posee, como hoteles a pie de pista. “Hay un turista que necesita salir esquiando desde el hotel. Esa oferta no la tenemos y la vamos a apoyar”, expresó, aunque aclaró que el dormitorio principal debe seguir siendo la ciudad.
El dirigente también puso el foco en la infraestructura de accesos y conectividad, señalando que el desarrollo no puede pensarse de manera aislada. Mencionó obras necesarias como la pavimentación total del Camino Viejo al Catedral, mejoras en el Balcón del Gutiérrez y soluciones de ingreso y egreso. “Si no resolvemos cómo subir y bajar, todos los años va a ser peor”, advirtió.
Otro eje que atravesó la entrevista fue el impacto del cambio climático en la actividad. Denoya sostuvo que el sector sigue con preocupación lo que ocurre en centros de esquí del hemisferio norte. “Es posible que tengamos un segundo año sin nieve. Tenemos que dejar de tapar el sol con la mano”, afirmó, planteando la necesidad de invertir en sistemas de nieve artificial y en infraestructura hídrica para garantizar temporadas previsibles.
En materia de inversiones, confirmó la llegada de la nueva telesilla Amancay y adelantó que buscarán acelerar permisos para nuevos medios de elevación. Para el dirigente, la modernización es clave para sostener la competitividad del destino en el mediano plazo.
Consultado por la aparente tensión entre desarrollo inmobiliario y ambiente, relativizó la contradicción y recordó que el área fue destinada históricamente a uso invernal. A su entender, ordenar el crecimiento dentro de esa superficie es preferible a que la presión urbana avance sobre otros entornos naturales.
Sobre el clima social, también cuestionó lo que definió como uso político y mezquindades en torno al debate. Reconoció que existe temor genuino en parte de la comunidad, pero insistió en la necesidad de respuestas concretas y compromisos firmados por parte de desarrolladores y del Estado.
“La modernidad llega igual. Puede llegar organizada o desorganizada. Nosotros queremos que llegue de manera justa y planificada”, dijo /Bariloche Opina)
