10 agosto, 2026

9 de julio, día de la independencia ¿De qué? ¿Para qué?

Por: Laura Méndez, docente de la carrera de Historia CRUB

El 9 de julio de 1816 –luego de un período de extensas sesiones que habían comenzado, paradójicamente, el 24 de marzo de ese año- el Congreso de Tucumán declaró la independencia de “las Provincias Unidas de la América del Sur”. Declaración que huele a “gesta patriótica” si se tiene en cuenta que el Río de La Plata era por entonces el único bastión suramericano que no había sido nuevamente subyugado por el restablecido imperio español,  y que abre un sinnúmero de puertas para pensar el pasado y el presente en cuanto a la discusión -antes y ahora- acerca de la mejor forma de gobierno, las relaciones con el mundo y las tramas de poder al interior del país y, como sostuvo por entonces San Martín, sobre la “felicidad” de los pueblos.  

Un tema clave –en esa y en nuestra historia- fue la posición de privilegio que tuvo Buenos Aires en el escenario nacional e internacional, como la más poblada y con mayor peso económico y, especialmente, por el control que hacía de las ganancias que generaba el puerto por las exportaciones e importaciones. Desigualdad  que se hizo manifiesta ya desde la Revolución de Mayo –cuando se forma el primer gobierno patrio en nombre del Rey cautivo Fernando VII-, tras la cual los porteños se resistieron a aceptar a los diputados del interior en la Primera Junta de Gobierno, y se hizo más grave durante el largo período de inestabilidad política de los Triunviratos y el Directorio, que consolida la hegemonía política de la “Reina del Plata”.

Recién en 1815, con la caída del directorio de Alvear, se convocó a un Congreso General Constituyente (1816-1819), estratégicamente en la ciudad  de San Miguel de Tucumán, que marcó un cambio en la política centralista de la elite porteña. Allí renacieron propuestas monárquicas, favorables a intereses europeos, e incluso de una monarquía inca –propuesta por Belgrano- que no fueron aceptadas, y no hubo definiciones acerca de la forma de gobierno que debía instaurarse en el país.  Sí hubo dos logros importantes: la aprobación de la declaración de la independencia –no de las Provincias Unidas del Río de la Plata, sino de Los Pueblos de la América del Sur– y la organización final del plan continental del general José de San Martín, que sería el garante de esa independencia y la llevaría más allá de las Provincias Unidas.

Los 33 congresales  presentes afirmaron entonces la voluntad de “investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli” y “de toda otra dominación extranjera”.

Una independencia de la dominación extranjera, una independencia para lograr la felicidad de los pueblos. ¿Se logró ese objetivo? ¿O es aún -204 años después- una asignatura pendiente?