17 junio, 2026

La energía impulsa el empleo en Argentina, pero crece la dificultad para encontrar talento especializado  

Según estimaciones del sector, hacia 2030 se necesitarán hasta 43.000 trabajadores directos adicionales para acompañar el crecimiento de la industria energética. Desde la división Oil & Gas de Adecco Argentina analizan cómo las empresas enfrentan crecientes dificultades para encontrar perfiles técnicos y especializados, mientras se abre el debate sobre cómo las regiones podrán sostener esta expansión

Impulsada por Vaca Muerta, nuevas inversiones y proyectos de infraestructura estratégica, la industria energética argentina atraviesa uno de los períodos de mayor crecimiento de los últimos años. Sin embargo, el principal desafío ya no pasa únicamente por generar empleo, sino por encontrar el talento necesario para sostener esa expansión.

Según el informe Cadena de Valor para el desarrollo de Vaca Muerta del IAPG, hacia 2030 el sector requerirá entre 30.000 y 43.000 trabajadores directos adicionales para actividades vinculadas a perforación, acondicionamiento de pozos y operaciones.

«Hoy el desafío del sector ya no pasa únicamente por generar empleo, sino por encontrar personas con experiencia operativa real y capacidad de adaptarse a entornos altamente técnicos, dinámicos y exigentes», explica Carlos Stegmann, Key Account Manager de la división Oil & Gas de Adecco Argentina. 

Los perfiles más buscados 

El crecimiento de la actividad impulsa la demanda de operarios, soldadores, choferes, maquinistas e ingenieros, mientras las empresas buscan fortalecer sus capacidades operativas y acompañar la expansión de nuevos proyectos.

Al mismo tiempo, se observa un cambio en los criterios de contratación: la experiencia en campo, la especialización técnica y la capacidad de adaptación son hoy algunas de las habilidades más valoradas.

Esta situación se ve agravada por un desafío estructural del mercado laboral argentino. Según datos del Centro Argentino de Ingenieros, el país genera alrededor de 6.000 ingenieros por año, cuando la demanda potencial alcanza los 15.000 profesionales. Esta brecha refleja una creciente desconexión entre la formación disponible y las capacidades que requieren sectores estratégicos como energía, minería e infraestructura. 

«Las empresas necesitan incorporar talento que pueda adaptarse rápidamente a operaciones complejas. Por eso la experiencia práctica y las habilidades técnicas específicas cobran cada vez más relevancia», agrega Stegmann. 

Desarrollo regional: la oportunidad y el desafío 

El potencial de crecimiento de industrias como Oil & Gas y minería también abrió un debate sobre el impacto que estos desarrollos tendrán en las economías regionales. Las recientes declaraciones del ministro Federico Sturzenegger, quien proyectó que en los próximos 30 años alrededor de 1,5 millones de personas podrían radicarse en Neuquén y otro millón en Catamarca impulsadas por la energía y la minería, generaron repercusiones en gobiernos provinciales y referentes locales.

Mientras desde Nación sostienen que inversiones como las promovidas por el RIGI contribuirán a descentralizar la economía y fortalecer el interior productivo, autoridades provinciales y especialistas advierten que ese crecimiento requerirá inversiones significativas en infraestructura, vivienda, servicios públicos y formación de talento.

En Neuquén, por ejemplo, referentes locales señalan que localidades vinculadas a Vaca Muerta ya enfrentan fuertes presiones sobre la infraestructura urbana. En Catamarca, en tanto, el debate se centra en cómo gestionar el impacto que podría generar la expansión de la minería y el litio en las próximas décadas. 

Tecnología y nuevas competencias 

La transformación digital también comienza a redefinir el sector. Herramientas de inteligencia artificial, automatización, análisis de datos y software de gestión ganan protagonismo en las operaciones energéticas, impulsando la necesidad de perfiles capaces de combinar conocimientos técnicos tradicionales con nuevas habilidades digitales.

En este contexto, las organizaciones enfrentan un doble desafío: incorporar talento especializado para responder a la demanda actual y, al mismo tiempo, desarrollar capacidades que permitan acompañar la evolución tecnológica de una de las industrias con mayor potencial de crecimiento del país.