Fabio Lacolla: «Tenemos que pensar en un nuevo modelo de salud mental»
El psicólogo y escritor dialogó con el doctor Guillermo Capuya durante el segundo panel de una nueva edición del ciclo de charlas Ámbito Debate.
“Cuando se habla de la nueva normalidad, me parece que es medio peligroso: porque la normalidad también nos trajo la pandemia. La normalidad es situacional, algo que se da en determinadas situaciones. ¿Qué es normal?”, se preguntó Lacolla. Mariano Fuchila
En una conversación con el doctor Guillermo Capuya, el psicólogo Fabio Lacolla analizó el impacto psicológico que tuvo la pandemia. También se refirió a las enseñanzas que dejó a futuro, con muchos cambios de hábitos que llegaron para quedarse.
Al abordar el efecto que tuvo el confinamiento en la salud mental de las personas durante 2020, con la llegada del Covid-19, Lacolla señaló: “Tenemos que pensar en un nuevo modelo de salud mental. Casi salud social, más que salud mental. La pandemia afectó al cuerpo, al factor social. Ni hablar de lo económico. Porque además no era previsible, primero eran quince días y después fue extendiéndose”.
Al repasar las sensaciones que se fueron generando, el especialista remarcó: “Al principio fue como una luna de miel, cuando empezaron las primeras restricciones. Pero la casa es para descansar, no para estar. La vida está afuera. Ahora empezó a combinarse ese paradigma, porque el ámbito privado se empezó a hacer público, porque las reuniones de trabajo se hacían por zoom en una habitación»
«Algo interesante es que se nos aniquiló el futuro. Y la vida es para adelante. No podíamos pensar en lo que viene, entonces cuando el futuro desaparece, lo que aparece es el pasado. Por eso empezamos a revisar fotos, a conectarnos con amigos del pasado. Porque era lo único que nos daba identidad. No quién soy, sino quién fui. Fue una reconstrucción de la identidad en plena pandemia”.
Lacolla también analizó cómo afectó el confinamiento a las parejas y las familias. “La pandemia fue un descubrimiento, porque se descubrió de todo. Las familias que estaban fortalecidas, se fortalecieron más. Pero las parejas que tenían ciertos conflictos, salieron a la luz. No se separó más gente por la pandemia, fue porque el vínculo no estaba fortalecido. Descubrimos que teníamos otros padres. O los niños, que tenían al papa todo el día adentro. Ahí empezó a haber una nueva forma de convivencia”, señaló, y agregó: “Cuando se habla de la nueva normalidad, me parece que es medio peligroso: porque la normalidad también nos trajo la pandemia. La normalidad es situacional, algo que se da en determinadas situaciones. ¿Qué es normal?”.
El psicólogo también sostuvo que creció, en estos dos años, la depresión. “Incluso a través del trastorno de ansiedad. La depresión es para atrás, el depresivo se quedó enganchado en una parte del pasado. Y al desaparecer el futuro, apareció mucho del pasado. Depresión, porque no se sabía qué iba a pasar. Hubo tres restricciones: la sanitaria, la del miedo y la económica. En la del miedo, se dividieron porque algunos querían salir, pero también están los que muchos no quieren salir. Tienen miedo”, remarcó.
Finalmente, ante la posible irrupción de nuevas olas y confinamientos, Lacolla señaló que posiblemente no tengan el mismo impacto psicológico que la primera: “Estamos preparados. Tenemos más herramientas para vivir en pandemia. Algunas redes que se empezaron a atender. Esta pandemia sin la virtualidad hubiera sido una catástrofe. Eso acercó a la gente. No se perdió la palabra. Podíamos hablar con familiares. La comunicación, por suerte, funcionó. Y eso fue y es un gran soporte”.
Otra definición que dejó Lacolla es que, aun cuando pase la pandemia, la vida ya no será la misma: “Ya se modificaron los hábitos. Un niño de dos años no conoce un rostro sin barbijo. Esa generación, los recién nacidos, ya están creciendo con eso. Después de Cromañón, los músicos empezaron a tener criterio de los riesgos escénicos arriba de un escenario. Esta pandemia nos va a enseñar a cuidarnos”, sostuvo, y concluyó: “Una de las secuelas que dejó la pandemia es la irritabilidad. Hay más intolerancia en la calle. Hay más egoísmo también. En otros casos, se empezó a entender que nadie se salva solo, que hay que ser más solidarios. Creo que lo cambió ahora es la manera de padecer. El dolor que uno sentía, la angustia que uno sentía, fue cambiando. Los libros de psicoanálisis tenemos que reescribirlos. Va a haber un cambio paradigmático. Somos testigos y tenemos una gran responsabilidad para repensar la salud mental y la salud en su totalidad”. (ámbito)
