20 junio, 2024

«RIOQUEN (Río Negro Neuquinizado)»

Por Marcial Biageti

La elección del 7 de abril consolida un rumbo político en Río Negro que se prolongará al menos por doce años. El proceso se inicia con la derrota del ciclo radical de siete periodos, el triunfo y la tragedia de Carlos Soria que posibilita el advenimiento de Alberto Weretilneck y Juntos Somos Río Negro, que desde el gobierno se encaminan a completar tres periodos, con Arabela Carreras como Gobernadora a partir del próximo diciembre.
Hasta estos días el espectro político ha sido monopolizado por los dos grandes partidos nacionales (PJ y UCR) con variados intentos de terceras fuerzas queriendo conformar alternativas provincialistas, dos de ellas se destacan: el Partido Provincial Rionegrino (Roberto Requeijo) y el Movimiento Popular (Flia Salto). Los partidos provinciales en Argentina se corresponden con las crisis de los partidos nacionales según las épocas. Luego de la caída de Yrigoyen nacieron los de raíz radical en San Juan, Mendoza, Santa Fe. Luego del auge del peronismo, con su líder en el exilio, cobraron fuerza en las provincias de Neuquén, La Pampa, Chaco, Chubut. Bajo el influjo de los gobiernos militares se formaron, entre otros, el mencionado PPR en Río Negro, con similares en Salta (Ulloa) en Jujuy (Guzman).

Se observa, como dato central que la mayoría por no decir todos, que estos intentos de partidos provinciales estuvieron inspirados desde el ejercicio de los gobiernos locales. En Río Negro quien llego más lejos en concreción y tiempo fue el PPR, al que se debe sumar el radicalismo en los periodos 1987-1995 (Massaccesi) que funcionó en los hechos con una impronta federalista provincial que confrontó con el gobierno nacional (Menem- Cavallo), con alguna distancia de su propia estructura partidaria (UCR).

El Norte de la Patagonia convive con el experimento más exitoso de los partidos provinciales, el Movimiento Popular Neuquino que desde los sesenta ejerce el gobierno sin interrupciones, lo que incluye periodos militares donde los Interventores militares contaron con el visto bueno del sapagismo. Los recursos neuquinos, centralizados en el gas y petróleo sustentaron esta vigencia, ni hablar de la perspectiva monumental de Vaca Muerta, la nueva soja del país.

A partir del 7 de abril Juntos Somos Río Negro pasa a ser el partido que está con más posibilidades de concretar un camino similar al MPN. Tiene el gobierno, tiene liderazgo, ya tiene un tramo de poder ejercido, tiene una oposición debilitada y tiene algo que quienes intentaron algo similar no tuvieron: un horizonte de recursos presupuestarios que le permitirán administrar el camino hacia ese objetivo. Quienes lo intentaron antes debieron lidiar con la escasez, el endeudamiento, la dificultad en sostener el aparato del Estado, dilapidar energías y tiempo en cumplir al menos con los salarios. De esta manera quedaron a tiro del apriete o del auxilio nacional, debieron arriar banderas y postergar sus objetivos de rumbos independientes de los avatares centralistas. 

La trayectoria y vigencia del MPN es sin duda un faro a seguir, sobre todo porque ha logrado mimetizarse con la esencia neuquina, construyó a su manera un ideal, se dio una impecable organización y lo más importante, superó los liderazgos fundacionales de Felipe y Elías Sapag. Esta descripción da una idea de todo lo que le falta A juntos Somos Rio Negro para transitar ese camino, digamos que está en el segundo metro de diez, pero no hay dudas que tiene un tramo recorrido, está de pie y la oportunidad le da factibilidad al menos a un par de metros más. No es poco.

Como dijera el filosofo del ultra pragmatismo en el ejercicio del poder, Néstor Kirchner “para hacer política lo primero es la plata”. A pesar de no coincidir para nada con este pensamiento, digamos que lo podemos colocar en un tercer escalón luego de una idea y de una concepción ética para elaborar con posibilidades el acceso al poder. Precisamente este es el núcleo que fundamenta la idea que hay una oportunidad para quienes gobiernan el presente rionegrino, observando el comportamiento futuro de los recursos. Vaca Muerta es la oportunidad, que como ya hemos dicho en esta columna, derrama sobre la geografía rionegrina casi el treinta por ciento de su potencial. Para no darle muchas vueltas, los próximos tres periodos de gobiernos rionegrinos tendrán tantos recursos como los nueve anteriores juntos. Por supuesto que hay que administrar las coyunturas, acertar decisiones, superar crisis, cumplir objetivos. No será el primer caso que alguien choque y destruya un Mercedes Benz, menos en nuestros convulsionados tiempos.

Lo cierto que se vislumbra una intención y una posibilidad de recorrer un camino similar a nuestros vecinos neuquinos, casi una idea de región que no pocas veces alentó la utopía de fusionarlas. Digamos que por ahora hay una Rioquen en ciernes.

Como es de esperar no todas son rosas, y hasta el casi infalible MPN nunca logró superarlas fácilmente. Una de ellas es cómo afrontar las elecciones legislativas nacionales intermedias. Los neuquinos probaron casi todas las variables; ir solos con boleta corta, separada, con candidatos propios; ir en listas conjuntas en alianza; ir con candidatos propios y una fórmula presidencial nacional; ir con candidatos propios y un candidato presidencial del MPN (Sobisch). Tuvieron todos los resultados, incluyendo el quedarse fuera de todo (1987) sembrando incertidumbre sobre la continuidad de su gobierno, y siempre lograron conservarlo hasta hoy.

Una prueba de fuego similar deberá afrontar Juntos para las legislativas de fin de año, con el añadido que viene de hacer sapo en las anteriores. Por ahora ha puesto la prioridad en las municipales donde vislumbra un horizonte de absoluta consolidación. Con el poder del Estado Provincial, más el local de la mayoría de los municipios el abanico de decisiones lo alejará del error, se abre la puerta para una estrategia más pensada y previsible, tecnología, encuestas y financiamiento de por medio. Está visto que a la gente le cuesta horrores votar contra un gobierno que viene ganando, que gobernará los próximos cinco años y que es lo más parecido a un tren que viene a gran velocidad tocando pito.

Por supuesto que en el medio está el desbarajuste nacional que puede enturbiar todo, pero más va enturbiar a los que están más débiles y confundidos.

Hablando de ello digamos que comenzó el malambo en Cambiemos, o lo que queda de ello, ya que el Intendente de Cipolletti, Anibal Tortoriello, el solitariamente electo legislador Juan Martín, algunos intendentes y dirigentes de Bariloche y Viedma (Casariego) quieren terminar con la Intervención del PRO y la conducción de Sergio Wisky. La UCR aporta un silencio estridente.

Martín Soria reaccionó y parece poner en marcha el objetivo de conservar la Municipalidad de Roca con la figura de su hermana María Emilia. Su compañera de ruta en la fórmula, Magdalena Odarda, emitió un comunicado afirmando que ahora hay que sostener el buen porcentaje electoral que se consiguió. Está diciendo yo me quedo con ustedes, vayan previendo cama y comida, o sea una banca legislativa. Soria fue más allá, diciendo que perdió contra los dos oficialismos ya que Cambiemos le pasó los votos a Juntos, porque dos años atrás los macristas tuvieron más de veinte puntos y ahora le pasaron quince a Weretilneck. Como buen peronista debiera saber que el último político argentino que logró hacer eso (transferir votos) fue Perón. Darle las mismas facultades a Wisky, Pichetto o Tortoriello, es, además de una muestra de errónea percepción, una tomada de pelo al sentido común. (www.marcialbiageti.com.ar).