13 abril, 2024

El muerto que habla: Pirandello según Sebastián Borensztein

El clásico «El difunto Matías Pascal» se convierte, a través de la versión de Martín Baintrub, en una película oscura, fuerte y bien armada, con Joaquín Furriel, Griselda Siciliani y Gabriel Goity. Por Paraná Sendras

Matías Pascal la tuvo más fácil. Volvía a su casa con unos dinerillos, cuando descubrió que, por un accidente, lo habían dado por muerto y enterrado, así que aprovechó la oportunidad para disfrutar de otra vida. Adiós deudas, obligaciones, suegra insoportable. Dos años y medio más tarde le agarró la nostalgia y volvió, solo para descubrir que su mujer, supuesta viuda, también había aprovechado la oportunidad para disfrutar de otra vida, se había casado con un zonzo con plata y tenía una hija. El hombre se conformó entonces a su nuevo destino, no la pasó tan mal, y cuando alguien le preguntaba quién era, respondía entre ofendido y divertido “¿Cómo quién soy? ¡Soy el difunto Matías Pascal!”

Luigi Pirandello imaginó hace 120 años esta historia, medio filosófica y medio tragicómica, de la cual se han hecho diversas versiones, entre ellas una deliciosa y melancólica de Mario Monicelli con el grande Marcello Mastroianni. Más cerca en tiempo y distancia, Martín Baintrub imaginó algo parecido, pero más bien amargo, dramático, y, si se quiere, de trasfondo socio-político: “Descansar en paz”. Corren los años ’90. Un figuretti que gasta más de lo que gana y le debe a cada santo una vela se ve acorralado por un prestamista falto de modales. Un accidente le da la oportunidad de escaparse, dejando a su mujer y sus hijos limpios de deudas y con la plata del seguro de vida. Pero también los deja sin padre y sin marido. El resto es imaginable, pero lo bueno de la novela es que tiene suficientes vueltas como para dejar al autor siempre unos pasos por delante del lector, y casi siempre por caminos no tan esperables. Hay sorpresas, y hay una pintura que permite reflexionar un poquito sobre el ser nacional, o el infeliz argentino, según se vea.

Sebastián Borensztein llevó esto al cine, y el resultado ahora puede verse en Netflix. La adaptación, coescrita con Osorio Vidal, tiene sus debidas y atinadas variaciones, y la puesta luce una ambientación precisa, detallista, intensas actuaciones de Joaquin Furriel, Griselda Siciliani y Gabriel Goity, música de Federico Jusid. En la producción, los Darin, padre e hijo. En resumen, una obra muy cuidada, un poco oscura, quizás unos minutos más extensa de lo conveniente, pero fuerte, entretenida, bien armada. También con algún punto discutible, según qué veterano de los ’90 la esté viendo.

“Descansar en paz” (Argentina, 2024); Dir.: Sebastian Borensztein; Int.: Joaquín Furriel, Griselda Siciliani, Gabriel Goity. (ámbito)